Huella digital, cómo gestionamos nuestros datos en la red

Huella Digital

No es una novedad que los datos se han vuelto el recurso más importante. La denominada “huella digital” se ha convertido en uno de los recursos más utilizados, resaltando su importancia en el mundo online. El concepto de “datos” es algo sobre lo que cada vez estamos más acostumbrados y que solemos escuchar a diario.

La importancia de nuestros datos, la gestión de los mismos y su uso es algo que cada vez genera más preocupación entre los usuarios. Pero, ¿cuál es el problema? Sin duda la mala gestión, pero, sobre todo, el desconocimiento del usuario común para administrar su huella digital.

 

¿Qué es la huella digital?

Partamos de la base de definir qué es la huella digital. Simplificando el término, podríamos decir que la huella digital es el rastro que deja un usuario en Internet. Todo lo que compartimos de manera voluntaria e involuntaria se convierte en información que complementa nuestro perfil.

Cuando hablamos de información voluntaria nos referimos a aquella que nosotros queremos compartir. Nuestras fotos del último viaje, los sitios que visitamos o incluso nuestro horóscopo generan información sobre nosotros. Dónde estamos, nuestros gustos o hobbies pueden determinarse a través de lo que compartimos en el mundo online.

Pero, ¿qué compartimos de manera involuntaria? Aplicaciones o navegadores obtienen información referente a nuestros dispositivos, creando un perfil de usuario que, junto a otro tipo de información como las cookies, son capaces de generar con gran exactitud un determinado perfil nuestro. Por poner un ejemplo, la resolución de pantalla de nuestro dispositivo dará la información de qué móvil tenemos en el bolsillo.

 

Gestión de nuestra información

Un sinfín de datos que consiguen determinar un perfil del usuario con bastante exactitud. Pero, ¿por qué son tan importantes nuestros datos? Hoy en día, la mayoría de las empresas consideran los datos como uno de los aspectos más relevantes para el desarrollo de negocio. No sólo por llegar a su público objetivo de manera más acertada, sino también por comerciar con los mismos.

Dicen que en esta vida no hay nada gratis, y el mundo online no es una excepción. Aquellos servicios gratuitos para el usuario suelen llevar implementados la cesión de nuestra información a terceros. Son comunes las noticias sobre la gestión de datos por parte de empresas como Facebook. ¿Y ante eso? El problema es que no existe una regulación homogénea para el tratamiento de datos. En España, contamos con el RGPD a nivel europeo y la LOPD a nivel nacional, pero estas no se aplican a otros países. Esta falta de unanimidad en la legislación hace que el usuario sea en principal responsable del uso de sus propios datos.

Se suele decir que en Internet cuando algo es gratis tal vez el precio seamos nosotros. El mundo online es un expositor para muchas empresas, y ninguna ofrece sus servicios de manera gratuita. Si obtenemos utilizamos un servicio online sin coste, en los términos y condiciones de uso especificaran cuál es el “precio”. Los datos se han convertido en una moneda de cambio muy jugosa, y es algo lógico, el problema es que el propio usuario no sabe qué datos está cediendo.

 

¿Cómo podemos hacer un uso correcto de nuestros datos?

Es prácticamente imposible que un usuario común tenga capacidad para utilizar el mundo online sin dejar huella digital. Y aún más importante, muy difícil eliminar aquello que compartimos en la red. Es por ello que debemos hacer un uso seguro y consciente de nuestros datos. ¿Es necesario compartir todo a través de nuestras redes? No podremos eliminar nuestro rastro del mundo online, y tampoco debe ser nuestra intención. Pero sí limitar y controlar nuestra propia información, que es y debe ser nuestro mayor activo.

En primer lugar, debemos limitar las publicaciones que hacemos. En especial, teniendo cuidado con la información o fotografías que impliquen a otras personas, sobre todo en el caso de menores. Por otro lado, la información que delimite nuestra ubicación es altamente sensible, y debemos hacer un uso responsable, recordando que el mundo online puede trasladarse al mundo físico.

Es importante conocer el uso que se hace de nuestra información. Hoy en día, los dispositivos, las aplicaciones e incluso los navegadores, ponen a disposición del usuario una configuración del uso de información, como las cookies. No podremos limitarlo todo lo que nos gustaría, pero por lo menos tendremos consciencia de la información con la que trabajan. Impedir que terceros tengan acceso a nuestra información es otra de las medidas que podemos adoptar para restringir su uso.

En definitiva, la huella digital nos ayuda a mejorar nuestra experiencia de usuario, pero un uso indebido puede suponer generar más información de la que queremos. Es por ello que debemos concienciarnos sobre un uso correcto de nuestra información, y ayudar a los pequeños y mayores de la casa a gestionarlo de una manera correcta. Debemos dejar la huella que nosotros queramos, delimitando nuestro perfil en Internet.

Lorena Mellado
Responsable Dpto. Comunicación de SmartHC

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