Con el último escándalo de Facebook sobre la filtración de datos personales de 50 millones de usuarios con fines políticos todavía reciente, se reabre un debate mundial sobre la privacidad, el uso en redes sociales y las condiciones abusivas de estas plataformas.

El famoso consultor tecnológico Edward Snowden fue de los primeros en acusar a Facebook, cuando la compañía se lavaba la manos ante Cambridge Analytica, que utilizó los datos en la campaña presidencial de Donald Trump y durante el Brexit. Para Snowden, Facebook “no es víctima sino cómplice” y acusa a la plataforma de ser “una red de vigilancia” que se esconde tras la apariencia de red social. Por otro lado, el cofundador de WhatsApp, Brian Acton también se ha manifestado en redes contra la plataforma liderada por Mark Zuckerberg. Acton anima a eliminar Facebook desde su perfil de Twitter con el hashtag #DeleteFacebook, trending topic mundial.

Partidarios y detractores sitúan la batalla dialéctica en otras redes sociales, sin embargo, en  Facebook, Instagram, WhatsApp, Twitter, Google y Amazon pasa lo mismo. Son herramientas verdaderamente valiosas para nuestra realidad actual: Han creado un ecosistema informativo capaz de unir prácticamente a cualquier persona, sin importar su localización. Pero a la vez, esa democratización informativa ha sido aprovechada por los gigantes para sus propios fines, convirtiéndose en traficantes de datos.

Uno se puede preguntar, por ejemplo, por qué la publicidad online es exactamente lo que necesita o son variaciones de lo que se ha buscado minutos antes en el mismo, incluso en otro, dispositivo. Ya sea en el buscador del PC, en la red social a través de la tablet o en una aplicación gratuita de tu smart phone. ¿Gratuita? Cuando el usuario no paga por algo, se convierte en el producto en venta.

Ésta realidad es evidente, sobre todo, si uno revisa las Condiciones de uso de las diferentes redes sociales en las que “participa y colabora” con su pequeño grano de arena, canjeando datos personales por una serie de servicios pautados por grandes compañías. Por ello, desde SmartHC aconsejamos:

  • Limita el uso de terceros

Si utilizaste Facebook para iniciar sesión en la aplicación de un tercero, revisa la ‘Configuración’ de privacidad, observa los permisos que has otorgado a las apps que estén conectados a tu cuenta en la categoría ‘aplicaciones’. Elimina las apps que consideres sospechosas.

  • Minimiza la información que compartes

En la mayoría de los casos, el vacío legal que ha existido ante este nuevo paradigma de la información ha favorecido a las grandes plataformas. El usuario ha regalado sus datos personales en las Condiciones de Uso de las redes por el trato abusivo del consentimiento tácito. Al crear un perfil en Facebook, el usuario acepta condiciones que en la mayoría de los casos no se leen:

Ante esta comercialización de los datos personales del usuario: “nos otorgas una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser subotorgada, exenta de derechos de autor”, se aconseja no exponerse demasiado. Con el fin de no comprometer tus propios datos.

  • Revisa quien tiene acceso a tus publicaciones, configura tu privacidad

Es de las pocas maneras que tiene el usuario para acotar sus datos dentro de la plataforma. De esta manera puedes limitar el acceso a tu perfil y a quien te puede etiquetar. No te conviertas en el producto. Protege tu información, es muy valiosa.

  • Decide si quieres que tus publicaciones estén geolocalizadas

Facebook tiene un registro con todas las geolocalizaciones e incluso todas las IP desde las que has entrado. En el caso de las fotos, es la propia cámara la que contiene una información sobre la fotografía registrando información sobre el modelo, la velocidad de obturación, la ISO, la apertura de diafragma y la parte exacta del globo terráqueo dese donde se hizo esa foto, consiguiendo la información en diferido.

 

Multas por violación de la LOPD a la espera del GDPR

La Agencia Española de Protección de Datos ha sancionado a WhatsApp y Facebook por infracciones graves de la Ley Orgánica de Protección de Datos, las multas son de 300.000 euros cada una. No es por el caso de la filtración a Cambridge Analytica, si no por la adquisición de WhatsApp por Facebook en 2014.

En agosto de 2016, WhatsApp introdujo cambios en la política de privacidad con el hecho de compartir información de los usuarios de WhatsApp con Facebook. La aceptación de esas nuevas condiciones se impusieron como obligatorias para poder hacer uso de la aplicación de mensajería. Además, ese trasvase de datos personales se realizó “sin ofrecer a los usuarios una información adecuada ni la opción de mostrar su negativa a las mismas”, según la propia Agencia Española de Protección de Datos.

 

Descarga la información que tienen sobre ti y pide que la borren a partir del 25 de mayo

Es escalofriante ver todo lo que Facebook, y sus partners, pueden llegar a saber sobre nosotros. Para acceder a toda la información que guarda la empresa de Zuckerberg sobre ti, solo tienes que dirigirte al Menú (pulsando en la pestaña que hay junto a tu nombre en la versión web), luego a Configuración y cliquear donde pone “Descargar una copia de tu información”.

El punto 2.2 sobre las Condiciones de Uso de Facebook se refiere la eliminación de datos por parte de la empresa de Zuckerberg cuando un usuario se da de baja, y dice:

“2. Cuando eliminas este tipo de contenido, se elimina de forma similar a cuando vacías la papelera de reciclaje de tu ordenador. No obstante, el contenido permanecerá en copias de seguridad durante un plazo de tiempo razonable (si bien no estará disponible para terceros).”

Si un usuario borra su perfil y vuelve a darse de alta tras un plazo de tiempo razonable (período indeterminado), lo más seguro es que Facebook siga teniendo sus datos personales, pero ahora, con la llegada del GDPR el 25 de mayo, esta condición debe cambiar pues: “La organización deberá eliminar la información de un usuario si éste lo pide cuando la información es obsoleta o esos datos ya no tiene relevancia ni interés público, aunque la publicación sea legítima por el “Derecho al olvido”. Del mismo modo, que los datos deberán ser suprimidos si el interesado se opone al tratamiento de dichos datos, aunque hayan sido aceptados anteriormente, por el cambio que la nueva normativa sobre la recopilación de datos, del consentimiento tácito al consentimiento informado.

Entusiastas de la democratización informativa y neoluditas debaten mientras las autoridades rinden cuentas a las organizaciones que se han aprovechado de este vacío legal. La tecnofobia se cura tomando precauciones.

 

 

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